EL MAESTRO BENEDETTI Y LA ESCUELA DE APRENDIZAJE
Por si faltara, él, nada menos, profirió que la actual política “lleva a un monocultivo de soja, la única producción que no sufre trabas del gobierno para su exportación”. Benedetti no aclaró pero a nosotros nos corresponde. La soja es un poroto que se exporta casi completamente (más del 90 %) porque no integra la mesa de los argentinos. Es decir, casi no se consume en este país y lo que se consume va aparar a la alimentación animal. Distinto es el trigo.
Otra de las clases del candidato radical estuvo destinada a explicarnos porque de pronto desapareció el trigo y dijo “Los números no dan. Este gobierno no entiende la esencia de cómo funciona un productor. Es alguien con espíritu de trabajo y optimista, que calcula que va a vender toda su producción. Pero con el trigo, el gobierno cerró la posibilidad de que lo pudiera vender cuando necesitaba, entonces dejó de sembrarlo. Uno puede luchar contra el clima y contra la adversidad, pero cuando le cambian las reglas de juego, el productor cambia de actividad. Esto es lo que no entiende este gobierno. Ahora van a hacer operativos cinematográficos buscando trigo. Es increíble”, dijo Benedetti en declaraciones a Radio Mitre.
L a afirmación de Benedetti demuestra varias cosas. Primero, su cabeza piensa como productor-acopiador, o sea el que vende cuando necesita. No funciona así en la realidad, los productores chicos venden cuando cosechan pues no tienen ni silos ni grandes estructuras, ni espalda financiera. De modo que es ahí cuando aprovechan los acopiadores, suelen comprar a precio vil transformado todo en pura ganancia.
Que los productores dejaron de sembrar trigo es el mismo argumento que se utilizaba en tiempos de los piquetes pudientes en las rutas y el resultado fue que, salvo por alguna cuestión vinculada al clima, el trigo alcanzó, después de aquellos dichos, producciones record.
Las más de 3 millones de toneladas que no aparecían es porque a los acopiadores les conviene exportar ese producto, se trata de comodities de alto valor en el mercado internacional. En rigor un negocio que pensado desde la rapiña neoliberal, choca contra el interés de los argentinos. De allí que, este gobierno solo permite la exportación del excedente destinado al mercado interno.
A falta de lo que en su momento fue una junta nacional de granos, la actual política está pensada para que no haya abusos y así los argentinos no padecemos la falta de pan, fideos y demás derivados. Cuando los terratenientes jefes delos piqueteros decían que íbamos a tener que importar trigo, pensaban en esto, es decir, en la desaparición extraña del trigo. No contaban ni con este gobierno, ni con Moreno (que no es Mariano pero pasa raspando), que se muestra decididos a que ya no los sigan pensando como funcionarios de un Estado bobo y perdidoso.