Ambos establecimientos se encuentran rodeados de lotes de agricultura industrial con plantaciones a menos de los escasos 50 metros establecidos como zona de protección. Eso implica que no se cumplen las disposiciones vigentes y, lo más grave, que la deriva de los agrotóxicos utilizados afecta a quienes desarrollan actividades allí.
Las organizaciones responsables de la campaña “Paren de Fumigar las Escuelas” tratan de generar conciencia y difundir información sobre el tema. Al comienzo de la campaña experimentados profesionales de la medicina y el derecho los ilustraron sobre la legislación vigente y los efectos de los agrotóxicos en la salud.
Ahora saben el riesgo que implica la utilización indiscriminada y descontrolada de los biocidas (componentes de la agricultura industrial) y ven como no se cumple con las leyes y disposiciones que regulan su uso. “Por ello destacamos el trabajo y la actitud de los docentes de nuestras escuelas rurales, que con escasa contención y participación de las instituciones oficiales, hacen lo que pueden para proteger su salud y la de sus alumnos”, señalaron.