“Un intento frustrado de plan de lucha nacional”
El 17 de febrero se realizó en Paraná un encuentro de militantes de sindicatos, agrupaciones y listas opositoras a la conducción de CTERA, convocado por el Secretario General de AGMER. Una vez más los miembros por la mayoría de la Comisión Directiva provincial confundían el ámbito institucional del sindicato con el de la Agrupación gremial Rojo y Negro a la que pertenecen.
De ese encuentro surgió un plan de lucha de no inicio del año escolar en todo el país cuando lo lógico era intentar establecer un ámbito de negociación con el gobierno.
Mientras tanto la Junta Ejecutiva de CTERA, después de arduas negociaciones, lograba un acuerdo paritario nacional con el establecimiento de un piso salarial para todos los docentes del país de 1740 pesos para marzo y de 1840 pesos para julio.
Ante ello, la conducción de AGMER – sin mediar ninguna consulta a los docentes – expresó su disconformidad por considerar insuficiente el monto e inconsulto el accionar de los paritarios de CTERA (desconociendo todos los ámbitos orgánicos, Junta Ejecutiva, Plenario de Secretarios Generales y Congreso, que dan mandato a los compañeros paritarios)
A partir del acuerdo paritario nacional, el gobierno provincial hizo su propuesta salarial a la que destinó 206 millones de pesos (145 millones de aporte provincial y 61 millones de aporte nacional), sosteniendo las cifras logradas por la Paritaria Nacional y acordando montos al básico, montos remunerativos y el adicional para mínimo para los docentes con hasta 7 años de antigüedad. Cabe precisar que este adicional fue reformulado por el gobierno en una corrección a la propuesta original, que lo transformará en remunerativo a partir del mes de julio.
“Los docentes entrerrianos marcaron el rumbo”
Mientras esto sucedía, los militantes Rojo y Negro intentaron desvalorizar la propuesta salarial y trabajar su rechazo con el consecuente no inicio de clases, tal como lo habían acordado en su encuentro agrupacional de febrero.
Pero los docentes, después de un largo año de frustraciones, decidieron mayoritariamente en las asambleas departamentales aceptar la propuesta (aunque señalando su carácter de insuficiente y exigiendo la continuidad de las negociaciones). Esta clara respuesta hizo que aquellos que habían anunciado ya quince días atrás el no inicio de clases tuvieran que aceptar la decisión de los trabajadores de la educación de dar comienzo al año lectivo.
Algo similar les ocurrió en su intento de desprestigiar los acuerdos logrados en la Paritaria Nacional. Puesto a votación, el Congreso de AGMER aprobó, por amplia mayoría, el acuerdo paritario nacional y todo lo actuado por la Junta Ejecutiva de CTERA, dando mandato en tal sentido a nuestros representantes ante el Congreso de la entidad nacional.
Celestes denuncian “grave acto de indisciplina gremial en el Congreso de CTERA”
En ese Congreso, desarrollado el 26 de febrero, AGMER estuvo representado por 18 Congresales que, conforme a lo resuelto por nuestro congreso, llevaban el mandato expreso de aprobar el acuerdo paritario nacional.
Sin embargo, sólo los cinco congresales por la Agrupación Celeste respetaron la voluntad mayoritaria de las bases docentes y la decisión soberana de nuestro Congreso. Por el contrario, los Congresales de la agrupación Rojo y Negro violaron el mandato y nuestro Estatuto y, cometiendo un grave acto de indisciplina gremial, se abstuvieron en la votación. Aunque de nada les sirvió esto: el acuerdo paritario nacional fue aprobado, con solo 7 votos en contra, por una abrumadora mayoría de los 148 Congresales presentes.
“Lo que aún falta”, dicen los celestes…
Todos conocemos las dificultades que todavía tenemos que atravesar. En lo salarial las negociaciones tendrán que continuar; ha quedado pendiente la devolución de los descuentos por días de paro y el necesario reajuste por la inflación.
Por otra parte, la situación edilicia sigue siendo un gran obstáculo a resolver, al igual que las condiciones laborales y las de enseñar y aprender. Por eso la organización para la demanda y la permanente negociación con la patronal debe ser nuestra meta. Y ello debe exigirse a esta conducción de AGMER que hace de la confrontación sistemática su “modus operandi” y abandona espacios de participación como ha ocurrido, por ejemplo, con la comisión de reforma de la escuela secundaria.
Pero lo que seguramente todos compartimos, es que esta escuela pública -que defendemos con ahínco y que hoy tiene el desafío de recibir, incluir y preparar a los sectores beneficiados por la asignación universal- tiene que exigir al gobierno provincial que se atiendan sus problemáticas para que realmente pueda cumplir con el objetivo de brindar igualdad de oportunidades a sus alumnos y, a sus docentes, condiciones laborales, salariales y de capacitación imprescindibles para llevar adelante su tarea.
Nos espera un año difícil, la lucha de los trabajadores no es patrimonio de nadie. Por eso no podemos aceptar que se distorsione la información, se desmerezcan los esfuerzos de los compañeros de CTERA y se pretenda hacer creer que la propuesta salarial del gobierno provincial nada tiene que ver con los resultados de la Paritaria Nacional. Paritaria que ha permitido que casi la totalidad de las jurisdicciones del país hayan llegado a acuerdos que aseguraron el normal comienzo de la actividad escolar y, que en el caso de Entre Ríos, es también una referencia para los empleados estatales.