El acto fue breve porque no duró más de 40 minutos. Aún seguía ingresando militantes agitando banderas al estadio por la entrada principal cuando ya promediaba el mismo. El playón de la antigua pista de baile, donde se ubicaba la mayor concurrencia, estaba separado por un vallado de un sector donde se apostó el periodismo, particulares y funcionarios. Asimismo, la escalera que conducía al palco donde se concentraban las autoridades era custodiada por policías que no dejaban subir a la prensa.
Sobre el escenario, el presidente del Consejo Provincial del PJ, José Cáceres, instó a los justicialistas a “defender al gobierno de la provincia y que los peronistas no hagan antiperonismo”. Mientras que el intendente Gustavo Bordet aseguró que “no es casualidad que haya 50 intendentes” en el acto.
En tanto, Urribarri exhortó a la unidad del partido. “Hagamos que esta militancia, una vez que se una todo el peronismo, pueda seducir, abrazar, volver a enamorar a todos los argentinos”, exclamó.
En una parte del discurso, mencionó al presidente israelí, Simón Peres, de reciente visita por el país, quien reconoció la llegada a la provincia de miles de judíos para poder “reconstruir sus vidas”.
“Entre Ríos está de pie y viva para hacer honor a su historia, para enfrentar su futuro; vayamos todos juntos con fuerza, con garra; vamos a hacer la provincia que soñaron nuestros abuelos y que queremos dejarles a nuestros hijos”, expresó Urribarri cerrando el discurso, cerca de las 20.