Bonelli se constituyó anoche, cerca de las 21, en el Polideportivo. Se encontró con la veintena de cosechadores de arándano correntinos, el secretario general del Sindicato de la Fruta, Alcides Camejo, y el encargado del hospedaje municipal ubicado al final del camino interno que se dirige hacia el oeste. “En ese albergue se hospedan las delegaciones que viene relacionadas con el tema del deporte”, sostuvo.
El titular de la delegación aseguró que dialogó con el secretario de Gobierno municipal, José Bechara, para saber quien había dado la autorización. “Él estuvo averiguando y ningún funcionario había autorizado”, indicó. No obstante, Bonelli sostuvo que había interrogado a Ruíz Díaz sobre la cuestión y éste último le dijo que: “en forma desesperada le habían pedido para una noche aunque sea quedarse ahí”.
En realidad, en un principio eran cerca de 40 cosecheros, todos oriundos de Corrientes. De ese grupo, 25 de Goya y casi 20 de la “localidad de Alvear”. “Lo que aclaro es que los trabajadores de Goya fueron traídos desde Corrientes por un suboficial de policía retirado que tiene residencia en Calabacilla, Rafael Leonardelli. Eso según versión de los trabajadores que quedaron acá en Concordia. Los de Goya volvieron a su lugar de origen”, informó.
“Nuestro límite es denunciar el hecho, elevar un informe a la Secretaría de Derechos Humanos. Detectamos varios casos de menores; de la veintena que quedó en el Poli hay siete menores. La Justicia tendría que actuar de oficio; los Defensores de Pobres y Menores deben constatar si tienen permiso de sus correspondientes padres o tutores. Si no fuese así, estarían incurriendo en un grave delito”, expresó.
Respecto de los mayores, sostuvo que se alojaban en estado de hacinamiento. “Un baño era compartido por 22 personas, habían dos que dormían en una galería a la intemperie. Si bien no hay un delito penal, no corresponde”, indicó. En consecuencia, pidió a los organismos encargados de controlar las condiciones laborales que verifiquen “Lo que hay que dilucidar es quienes son los contratistas, y si están en blanco o no”, indicó. “En vez de pagarles $ 100 como les prometen, les terminan pagando $ 50 y de ahí se tienen que sacar para comer: vivís para comer”, expresó.