La retención de esos fondos, dijeron voceros del sector empresarial, produjo en algunos sanatorios serios inconvenientes, al punto que puso a tres instituciones al borde del colapso.
El contrato entre Iosper y los sanatorios establece que una vez que los prestadores presentan la facturación, la obra social les paga el 50 % del monto total a los 5 días siguientes; el 25 %, a los 30 días; y el resto, a los 45 días. Pero según dicen en Acler, la liquidación de ese saldo nunca se completa.
Inmediatamente al anuncio de los pagarés, el IOSPER reaccionó con una carta documento del presidente del organismo, Silvio Moreyra, quien advertía a los sanatorios advirtiéndoles de que se estaba violando el convenio que vence a fin de mes, y de paso envió inspectores a las clínicas para verificar la firma de esos pagarés.
Pero durante el fin de semana el propio Moreyra admitió que “es verdad, detectamos la firma de documentos por parte de afiliados a pedido de las clínicas. Pero ante la intervención de nuestros inspectores, algunos sanatorios resolvieron devolver esos documentos. Pero nuestro objetivo no es entablar una batalla legal, sino encontrar una solución al conflicto. Por eso, estamos tranquilizando las aguas, pero sin dejar de sostener que hubo violación de convenio”, aseguró el dirigente.
Moreyra dice que no pretende llevar el conflicto al límite porque eso significaría resentir el servicio que recibe el afiliado a la obra social. Aunque están dispuestos a echar mano a alguna carta en la negociación que iniciarán esta semana con los sanatorios.
“Tenemos que sentarnos porque debemos pagarles la semana que viene. El Iosper tiene que pagar 1,7 millones de pesos, según convenio. Y además sentarnos a analizar el nuevo convenio”, dice Moreyra.
Pagos
Cada mes, el Iosper paga unos 2,6 millones de pesos a las clínicas por el servicio de internación a sus 250 mil afiliados en concepto de gastos sanatoriales, aunque si se consideran también honorarios de médicos, anestesistas y bioquímicos, la suma trepa a 3,1 millones de pesos.
La rediscusión que ahora se inicia buscará actualizar esos montos, aunque según Moreyra, todo aumento a otorgar tiene un límite, el presupuesto, y un techo, un porcentaje que ronda entre el 8 y el 9 %, no más de eso. Y sobre ese carril irá la negociación, añade.
“Pero no podemos hablar de porcentajes, porque no habrá aumentos lineales. Vamos a dar aumentos por módulos, sobre todo en aquellos que creemos que se merecen actualización, porque están retrasados. Ya hicimos eso con los médicos. Y lo vamos a continuar haciendo con los sanatorios”, sostiene.
Moreyra espera alcanzar un acuerdo con la ACLER respecto al pedido de actualización del valor de las prestaciones, aunque acepta que la negociación será difícil. Los prestadores ya han planteado un pedido de suba de aranceles cercano al 40 %. “Esperamos poder acordar. Primero vamos a agotar las discusiones con la Acler. Si no hay acuerdo, saldremos a contratar sanatorios en forma directa”, anticipó.
Y si bien se mostró reticente a adelantar pautas de negociación, dijo que no busca salirse de la pauta presentada a los bioquímicos. “Por una cuestión presupuestaria, no podemos salirnos de un aumento que debe estar entre el 8 y el 9 %”, añadió.