Cuollazuol consideró además que “acercarnos a la meta requiere de un trabajo de mucho esfuerzo, esfuerzo compartido”, subrayó. Para ello bregó “por el logro de un humanismo integral y solidario” con el objetivo de que “el ser humano sea sujeto y fundamento de toda la actividad económica, social y política”.
En este sentido, opinó: “Las ideologías de la eficacia económica y del consumismo apenas ven al hombre como un instrumento de producción y de consumo, es decir como un medio para el crecimiento económico, y no como autor, centro y fin de toda la vida económica social, económica y política”.
Más adelante el obispo confesó “Anhelamos una Argentina para todos lo que la habitan y por la dignidad de todos”, agregando que “nuestras decisión para alcanzarla no debe ser menor que la de los protagonistas del primer 25 de Mayo”.
“Soñemos una Argentina con familias unidas -convocó el prelado- donde el pan para la mesa se pueda alcanzar con el esfuerzo propio, preparado con dedicación y en familia, sin la angustia de la desocupación o la exclusión. Vislumbremos una Argentina por la vida -continuó-, con posibilidades equitativas de educación, que puedan mirar al futuro con un proyecto de vida, con referentes de los mas altos valores de la vida y la convivencia.
Donde los ancianos aporten su sabiduría y no terminen marginados por la falta de recursos, espacio, afecto y tiempo; y los servicios de salud se le brinden con prontitud y no sean fuente de angustia e incertidumbre. Donde sea honrado como sagrado el derecho del hijo a crecer debajo del corazón de la madre, después de haber sido concebido y el derecho de la vida sea respetado hasta al final. Empezando, por el respeto, los afectos, donde se recupere la gauchada y la confianza mutua. Donde la palabra dada sea sagrada y la honestidad la norma de las relaciones, leyes respetadas como camino necesario de convivencia y respeto social”.
Llegando al final Collazuol consideró que “al camino hacia una nueva Argentina lo debemos recorrer juntos, con el necesario pluralismo de opciones políticas”, enfatizando que “la actitud de víctimas donde se atribuye lo que nos pasa siempre a la exclusiva culpa o responsabilidad de los demás, paraliza la participación social y nos deja decepcionados allí donde estamos”. Por ello invitó a una participación activa. “La actitud de protagonistas nos permite caminar con realismo hacia la concreción de sueños por muy utópicos que parezcan”. El prelado hasta se dio el lujo de citar a Homero Manzi: “Uno sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina”
Finalmente invitó a que “en este 25 de mayo, unamos voluntades, despertemos creatividad, trabajemos en comunidad por lo que el país reclama con urgencia, restituir los valores para una mejor convivencia, de autentica democracia y verdadera justicia”.